Desde que llegamos al colegio, sentimos que hemos encontrado un lugar de familia. Un espacio donde cada alumno importa, donde se cuida a la persona y se educa con el corazón.
Como madre, me da una enorme tranquilidad saber que mi hija no solo aprende contenidos, sino también valores esenciales como el respeto, la empatía, la solidaridad, la comunidad, la entrega, la autoestima…
Próximamente nuestra segunda hija comenzará también en el colegio, aunque en realidad… hace tiempo que ya se siente parte de esta gran familia teresiana.
Estamos muy felices con la elección. Verlas crecer en un ambiente tan cercano y humano es, sin duda, un regalo.
-Beatriz Ojeda Naranjo